sábado, 11 de mayo de 2013

Honestidad II



Temo releerme,
Sé que lo que escribí no es bueno,
No sé si puedo modificar algo.
No se si quiero modificar algo.
Tal vez acepte esa forma infantil,
Tal vez acepte el capricho.



No se concibe en ningún idioma  tu puta ausencia. 
En algún lugar del mapa, ese punto tiene otros millones de puntos, en el antepenúltimo estoy yo pensándote.
Yo dejando mi pretensión de ser, hacer y el apetito. Gritando desde el teclado: ¡Por qué, te seguís apareciendo en mis sueños! Golpeando el teclado, mientras que mi vecina duerme, mientras dejó el agua en el fuego, mientras la pava, y las cortinas se incendian, mientras llaman a la puerta.
 No me interesa el revuelo de todo el edificio en los pasillos, no me interesa quien golpea la puerta, no me interesa si tienen que romper la ventana para sacarme, no me interesa si al sacarme me caigo al suelo y me parto.
Sólo me interesa seguir sosteniendo está locura que es conversar con un tipo que nunca va a responder.



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