sábado, 11 de mayo de 2013

La Mochilera


Si el lenguaje estaba hecho para burlarse o para confundirnos
Las notas fueron la forma más sencilla que encontré para comunicarle:
Podés soltar mi alma por un rato, la necesito para el resto de todas mis actividades.



La Mochilera

Estoy
perdida, porque yo tenía el mapa y te decía donde me parecía que estábamos pero eras vos, el que con la ayuda de una brújula mentirosa, de tu tataratataraabuelo decía para donde seguir. 

Pura superstición!
Te fuiste solo al medio del bosque a cortar leña, cantás y yo creo escucharte.
Me quise hacer la mujer de mundo, la preparada, conseguí aislante, unos parantes que se le habían vencido a tu carpa y compré por Mercado Libre una navaja que me costó la mitad del aguinaldo pero no tengo idea, no sé como hacer un fuego, eché el frasco entero de alcohol puro y no quiere prender, ¡imposible! 

Nos guiábamos por corazonadas, que nos llevaron a la rotonda de San Luis, camino al Sur. 
Horas haciendo dedo. 
Hacemos esto porque lo que más nos interesa es crecer y para eso hay que conocerse. Este viaje es al centro de uno mismo… 
Yo me enojo porque me tratas de ignorante, se está haciendo de noche y camino un poco más adelante, por fin para una camioneta, subo y decís que preferís quedarte, que ya viajamos lo suficiente juntos, que yo tengo la carpa, la plata, y que voy a estar bien. Todo dura menos de un minuto. El matrimonio que me subió se pone ansioso:“ Bueno, ¿Suben o te bajás? Pregunta ella. Y yo digo “No, yo sigo con ustedes” y me sonreís porque somos pájaros, porque estamos libres.
Me vuelvo a Buenos Aires, extraño mi cama, el olor a desayuno, la ducha caliente, andar en pantuflas de un lado a otro mientras converso por teléfono.
Pasan meses, que de pronto son años, estudio el Magisterio, me recibo, trabajo de maestra, conozco a Edgardo, luego a Bruno. No sé nada de vos, te escribo por primera vez. Siguen pasando los años, me compro un auto usado, rojo y chiquito porque trabajo en provincia. Me mudo con Bruno, hacemos un viaje a Machu Pichu y quedo embarazada y pienso que si es varón, le voy a poner tu nombre. Va a ser varón y a Bruno no le gusta un carajo mi idea, peleamos y yo no le hablo, ando rara, llorosa, hasta que cede pero me pide que deje de buscarte. Cumplí mi promesa hasta ahora y te olvidé hasta hoy. Tu nombre, es el nombre de mi hijo, y no al revés. Espero de todo corazón estés siempre bien, Alaska debe de ser de un frío inimaginable.

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