martes, 13 de agosto de 2013

Fin de los cohetes

Visito por primera vez el Centro Cultural Haroldo Conti, en la ex ESMA es lunes de agosto, son las 3 de la tarde y hay poca gente, atravieso el patio, un hall y otro, hasta dar con una sala donde hay una muestra que se llama "Vaje al conurbano" mi atención se cuela en la lectura de un fragmento de un discurso de Menem en el que habla de naves espaciales que saldrían de Córdoba para llegar en unas horas a Japón y es entonces cuando se produce el escalofrío. Recién ahí. ¿Seré acaso yo, cómplice? (Quien por ocuparse de traducir canciones de discos de vinilos rayados dejo de contar lo que merece contarse de forma urgente. ¿Cómo puede ser que haya pasado por alto este cohete pintado de dorado haciendo escala en la luna de Hollywood?)

Sigo caminando me siento avergonzada, veo una foto del Electra 5T3, un avión que formó parte de los vuelos de la muerte; ahora sólo un esqueleto en un desarmadero de Camino de Cintura. Leo sobre un fallido intento del  dueño por conseguir sponsorear un restaurant en él.

Sigo mirando, una foto de un bosque seco podría ser de A.C., pero es actual, histórica también, por allí levantaron campamento los hombres de Rosas.

La velocidad de mis dedos desencaja, releo "El sueño del lumpen". Cierro los ojos y evoco la primera escena de la obra que me quita el sueño, ya no sé que es lo que veo, ¡Tierra sos deconstrucción! Atravieso un corredor y llego a un cuarto con cortinas negras, sin más luz que la de la proyección. Hay una chica mirando sentada ¿o será un espejo que me refleja? ¿Por qué esta sensación es tan inmensa y yo elijo sentarme al lado de la chica y mirar el video? porque me siento tan de carne y hueso ahora.
Salgo y sé cuál es la primera escena
Animus es una mujer que zapatea mientras hachea en un claro de bosque de Longchamp.
hasta que aparece Fonola tocando la guitarra que llevó a arreglar al Pueblo.
Ella ya no es más ella, se hace a un lado.
Fonola se detiene en un  bar(sucho) que tiene mesas en la vereda. en una de ella hay tres poetas que beben y juegan a la tunga.
Fonola no esta muy convencido de tocar porque el instrumento no es de él sino que pertenece al viejo José Alberto, un viejo maestro de música que ya no toca porque anda peleado con las personas pero es amigo de Fonola.
Finalmente entre risas, amenazas y borrachera de poetas, tiene que tocarla con mucho cuidado y respeto.
Los poetas cuentan tres versiones de la muerte de un tal Palito.
El Maestro de músico es un payador.

Me fui a escribir obra.




No hay comentarios:

Publicar un comentario