sábado, 10 de mayo de 2014

El juego de las esculturas

Llego a la naciente de un arcoíris,  y me siento a observar  los rayos dan saltos sobre otros creándose en simultaneo colores que son la viva imagen de una armonía.   
Tal vez si cante, el que acurruca a la luna me reconozca. Canto durante los primeros kilómetros, llego a una ciudad, puede ser, en realidad voy del subterráneo a un rascacielos diciéndole que sí a dos personas que para tomar aire entre palabras, necesitan agitar sus manos.
Vuelvo al subterráneo, es más difícil el viaje, realmente hay muchas personas que entre palabra y palabra para tomar aire, necesitan agitar sus manos; tarareo algo que me resulta familiar y no es algo que sepa quien compuso, agito mis manos al mismo tiempo que un señor que lleva un maletín que choca con la bolsa de mapas. Los doy por perdido, al bajarme en la estación más próxima olvido cómo hacer la canción.

Tengo 4 años, hablo muy poco, las palabras salen como un balbuceo que suena a queja. Me siento frente a una heladería a llorar, es de noche y estoy lejísimos. Como puede ser que los adultos que me procrearon no me entiendan, incluso desconfíen de mi inteligencia, las personas pasan y temen reconocerse en mí.
 Tengo que acompañar a papá en esta misión porque soy mucho mas liviano y ágil y el esta nervioso y a lo mejor fume, y como fume no use casco.
En serio estoy entendiendo bastante más que vos, y todo está sucediéndose en varios lugares a la vez.
No me hagas callar, No me des caramelos que me distraigan, de tu partida.
Estoy diciendo cosas que deberías escuchar: " Tal vez, no puedas volver sin mí"
 Mi oído es bastante desarrollado puedo escuchar del otro lado del océano  claramente el mensaje de los leones africanos, también los tambores que algo anuncian porque ahora suenan con más vitalidad.
 Necesitamos un medio de transporte capaz de soportar los cambios repentinos de temperaturas e incluso los tornados, las cuestas rocosas y los ríos turbulentos pero sobre todo a quienes quieran detener este viaje que lo que hará es continuar la ruta que hacían Los Eltchad, los navegantes de los mundos: que durante miles de años, contaron historias, advirtieron en ellas sobre la  destrucción y la importancia de hacerle frente habitando en alegría.

En serio, yo no inventé el juego de las esculturas, simplemente es un trabajo que llegó a mí y es un trabajo que los Eltchad hacen, la idea de despertar al gigante dormido viene de ese juego. Los antiguos se volvieron rocas costeando las playas y se dejan mojar por las olas. Esperan, pacientes, el momento de decir.

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