domingo, 17 de agosto de 2014


Dividida así, cuesta decir.

Purgar, vaciar, arar,

la herida que se cicatriza

y vuelve en carne viva,

azul en la pluma reclama.

Ese es el sentido:

Latiendo mis gemas brillaban.


Mi pie descalzo tropezó

 y se hundió en un pozo.

Ese agujero es mi cielo perfecto

por el que observo estrellas fugaces

como amantes pasados.

Descansa el cielo,

reposa en los brazos,

asoma la luna.

Entibia su pecho,

cicatriza la herida

que causó mi vestimenta

de espinas.

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